Te vi tres veces ya desde que volvi a la plata. La primera fue en ciudad de gatos, yo habia ido con Juanelo, un amigo que no veía hace 6 años, y vos estabas con andá a saber quién dando vueltas por ahí en busca de alguna birra. Te vi, me latió fuerte el corazón y me dije "Tanto alborto por este pibe que sólo viste una vez?". Me fui con mis amigues a bailar del otro lado del pogo, donde no había nadie, éramos sólo nosotros remil drogados bailando como locos, un poco me quería esconder, me daba miedo verte. "Miedo?" dirás vos, sí miedo. Miedo porque manejé todo como el orto, porque mi ansiedad o mi ego o las dos cosas juntas hicieron un complot en mi contra, en contra de mi deseo. Te eché fly demasiado rápido por miedo a que vos me eches fly primero, porque no estoy preparada para el rechazo, pero sobre todas las cosas porque no estoy preparada para el rechazo de alguien que me gusta y vos, aunque te haya visto sólo una vez, me habías gustado. Entonces como te decía estábamos ahi en ciudad de gatos, bailando, en una. Fui a dar una vuelta a buscar a no sé quien y te volví a ver. Esta vez creo que vos me viste, o eso me pareció. Me tropecé con una lata tirada en el piso, no caí de puro de pedo pero salí caminando ligerito porque sabía que la secuencia de caerme cerca tuyo iba a ser una escena tonta donde el reencuentro surge de la torpeza, del bochorno. Pero aparentemente no me viste así que seguí caminando ligerito. 

La segunda vez que te vi fue cuando terminó el partido de octavos de final, había visto el partido con mi hermano, lloramos, fumamos y  nos fuimos a tomar una birra a un barsucho que quedaba cerca. Esta vez te vi medio desde lejos cuando llegamos y de nuevo lo mismo, una sensacion de nervios y manija todo al mismo tiempo. Ganas de ir a saludarte pero qué te iba a decir, ni que fueses un amigo de toda la vida, te vi sólo una vez en mi vida y aunque en mi imaginario esa vez fue divertida, fue sólo eso. Le conté a mi hermano la secuencia porque me vio la cara de nerviosa, me dijo que te hable, que no sea tan boba, tan cagona. Nada. Ninguna bala entró. No te hablé y me terminé emborrachando y olvidando de que estabas cerca. Esa noche me olvidé que creía que me gustabas y que quizás deberia arriesgarme total qué le hace una mancha más al tigre, un rechazo más un rechazo menos no cambian mucho las cosas. 

La tercera fue ayer y definitivamente lo manejé como el orto. Te había invitado a tomar algo unos días antes, convencida por mi hermano de que me tome cartas en el asunto y que te diga algo, algo aunque sea tímido y aunque sea tonto, algo tenia que decir. Pero la respuesta fue ambigua y fue un silencio, sentí tu rechazo explotar en mi cara una vez más como una bombucha con sal, dolorosa y espontánea, no estaba preparada. Así que te imaginarás que la tercera vez que te vi ya mi cuerpo no entendía nada. Por un lado pensé en que me iba a tener que acostumbrar a cruzarte, porque evidentemente estabas en todos lados, por el otro me parecía tan tonto negarle el saludo a alguien, sólo porque no quiso una birra, una charla, me parecía tan infantil no decir "hey, como va?" si es tan fácil decir ''hey, como va?". Pero no es fácil en la vida real, y menos lo es si los nervios de uno le juegan una mala pasada y así de forros son los míos. Mis nervios me boicotean cuando más necesito estabilidad, me delatan cuando más necesito entereza. 

No puedo llegar a ninguna conclusión porque siento que te voy a seguir cruzando y que cada encuentro va a ser más patético que el anterior, que cada vez que te vea me voy a quedar helada de nuevo, rumiando qué me pasa, para después sentarme frente a la compu a escribir alguna ficción tonta a partir de esto, como ahora. Porque al final lo único que queda de todas las experiencias de la vida es la literatura, sólo me queda la ficción para mentirme un poco y reirme también de lo patética que puedo llegar a ser. 

Le dije que no tenía nada que hacer ahí con él. Que más vale escribirlo como ahora y ahorrarme la trasparencia para la literatura barata y mal escrita esta. Que no pretendía una comprensión de los hechos y virtudes, y que nada es tan así, que todo es una pura y puta exageración. Pero que sus besos sí me habían gustado y que posiblemente quisiera besarlo de nuevo. Decía que tengo momentos de suma felicidad. Como si se llenara algo. Vaso. Tanque. Entonces creo que soy feliz, que qué bueno leer Camus, que qué maravillosos amigos que tengo, que qué bella que es la vida, que qué bien todo. Y bajo. Dosmilvoltios. Bajo a la soledad absoluta. Al desierto oscurito este. Nocturno y oscurito. Opacado por eventos y sucesos geniales de día y birra. Y bajo. Me siento agujero en el pecho y saliva en mis labios. Bajo. Con las manos pesadas y la espalda colgante. Bajo tresmilvoltios. Quinientos. Dos y tres más. Bajo. Vuelvo a la realidad y me vuelvo a bajar.

Escuché recién que alguien decía ‘my story must be told’ y pensaba ‘mine too’. Estuve escribiendo mi historia todo este tiempo pero, como muchas, o todas, está ficcionada. Nada de lo que dije es cierto, nada de lo que escribí sucedió. Distorcioné las cosas para que cuajen en mi mapa mental, cosa de poder procesarlas mejor. Siempre fue más fácil así. So don’t, don’t try to see who is who in this twisted game. Ni ellos existen, ni yo soy tan así. Es todo pura y puta literatura.
Mi historia, la historia que me he contado, ya lo he dicho varias veces, es la historia de mis amores. Porque yo como mujer solo puedo definirme en función de otro, de un amor, de un x que no existe y que más bien funciona como una variable de individuo. Esto no lo digo yo, esto lo dice la cultura en la que vivo. Mamé a la perfección esa idea al punto de dudar de mí misma durante mis períodos de soledad y sentirme más estable durante mis períodos en pareja. Estable, qué palabra. Pero encaja perfectamente en lo que quiero decir, no me gusta pero encaja.
Este fue el año de la prosa feminista. Jane Austen y Virginia Woolf vinieron a decirme que yo también podía escribir. Antes pensaba que escribir una novela era hacer descripciones del mundo, esas eran las novelas que yo conocía. Ahora pienso en que esas otras novelas donde hay una riqueza en la descripción de la vida interna de sus personajes son, para mi, lo todo. Escribo una novela que ni sé donde empieza. Pero aun cuando no quiero ser descriptiva termino siéndolo. Quisiera dar rienda suelta a mi imaginación y escribir conversaciones donde x,  o alguno parecido, me declara su amor pero mi ingenio es pobre y solo me limito a contar con lujo de detalles nuestras salidas. Cuando salía con otro x tenía una caja de tesoros, guardaba ahí sus cartas y todos los envoltorios de las golosinas que comíamos, era más bien un pequeño basural.  Con x pensaba hacer lo mismo. Quisiera escribir una historia donde mi amor sea correspondido, como hace Jane Austen. Donde x no puede contener sus emociones, donde su cuerpo no puede olvidarse del mío. Pero en la vida real él es más bien frío, y quizás sólo lo sea conmigo. Todavía no entiendo su distancia porque para mí pasada una semana, un mes, no cambian mucho las cosas. Estuve llorando el fin de semana pensando en el amor, pensé en otro x, uno que ni conocí. Un x que sólo con palabras logró hacerme creer que algo existe. Soy una fantasiosa. Lloré cuando escribí sobre él, escribí sobre mi depresión, dije que había estado deprimida hasta que apareció él. Pero él nunca apareció, jamás me dio siquiera un beso. It is an instant while I decide what to do with my life. El amor es otra cosa distinta a esto pero no tengo idea qué es. Debo conectarme con algo más profundo, como cuando era chica y pintaba de tripas abiertas el mundo, al mundo. Algo se rompió y era demasiado grande y demasiado importante como para dejarlo pasar. Vos y tu vida, vos y este cuerpito que sólo vos sentís. Hay otros que saben de su poder, yo, en cambio, soy un mar de sospechas, de dudas. No es que quiero escribir una novela, es que ya lo estoy haciendo hace años. Las mañanas son el tiempo para mí.

Poner en duda la hipótesis del patriarcado no es moco de pavo, hay que tener ganas. Implica una posición política clara, el patriarcado es un sistema de opresión hacia las mujeres y ponerlo en duda es poner en duda el feminismo todo. Clarín viene a representar a los valores hegemónicos del heteropatriarcado y no es una sorpresa que busque la voz de una mujer para expresar sus ideas misóginas. ¿Por qué? Porque el primer salto que esto implica es pensar que todas las mujeres, por el hecho de ser mujeres, son feministas. Not, big mistake. Se ha dicho infinidad de veces: no se nace feminista. El otro problema que desencadena esta nota es que hace una especie de salto lógico; apelar a la ciencia como fundamento o garantía del conocimiento. ¿Qué ciencia es la que busca usar como modelo o referencia esta nota? Hablar de las ciencias y hablar de los estudios estadísticos a vuelo de pájaro es de una irresponsabilidad muy grande. Primero porque ese mundo que nosotros llamamos la ciencia no es una masa unificada con un mismo método, y esto es importante. Las ciencias exactas, que son las ciencias modelo a las que se apela en general cuando se quiere dar una impresión de seriedad en un estudio, usan el criterio de evidencia para sustentar sus hipótesis. Uno dice algo y lo sostiene con alguna prueba, alguna evidencia. Eso es, a grandes rasgos, la idea burda de ciencia que tenemos. La noción de evidencia no tiene el mismo peso en el caso de las ciencias sociales, porque es mucho más difícil probar algo o medirlo, entonces se implementan otros métodos para dar cuenta de un hecho. Cuando una es acosada todos los días en el trabajo, chistecito va, chistecito viene, que qué linda pollera, que para cuando salimos a tomar una birra, etc, ese hecho, el hecho del acoso cotidiano en el laburo no tenés manera de probarlo por medio de la evidencia. O sí, habría que poner cámaras, volverse un vigilante, no sé. Pero la cosa es que las ciencias sociales y el estudio del comportamiento humano no puede usar el mismo criterio de la evidencia que intentan usar las ciencias exactas. Ese criterio de la evidencia forma parte de las nociones que son propias de la idea de ciencia moderna, que implica a un sujeto de conocimiento que, bien explicaba Diana Maffía en su artículo Epistemología feminista, nos excluye a las mujeres, puesto que encubre un estereotipo androcéntrico del saber.
“Es interesante pensar que el sujeto político, el ciudadano, y el sujeto de conocimiento científico de la ciencia moderna, surgen al mismo tiempo (en el siglo XVII) con este mismo de sesgo de las atribuciones dicotómicas, produciendo un modelo de conocimiento patriarcal. ¿Cuál es ese modelo del conocimiento? El modelo de conocimiento es un sujeto capaz de objetividad, es decir, capaz de separar sus propios intereses y adquirir, entonces, esta visión de los aspectos del mundo sin ponerse en juego él mismo en la visión de estos aspectos. Una separación entre el sujeto y el mundo, donde el sujeto actúa como una especie de espejo, donde se reflejan las leyes del mundo y los objetos tal como son, y no tal como cada perspectiva los aprecia. La neutralidad valorativa, es decir, el sujeto en este mito de la ciudadanía, y también el sujeto de conocimiento de la ciencia, es un sujeto que no pone en juego sus valores y sus emociones a la hora de producir conocimiento o justicia, sino que los neutraliza. El sujeto es capaz de dominar su propia subjetividad, de borrarla, y simplemente dejar testimonio de lo que ve, para que otro sujeto pueda tomar su lugar y probar si eso que ha sido descripto es verdad o no. Es decir, lo que suele llamarse, control intersubjetivo: distintos sujetos pueden controlar lo que otros sujetos en la ciencia producen, porque cada uno de ellos es capaz de neutralizar sus emociones, sus valores, sus preferencias, sus inclinaciones, y producir, solamente, un testimonio de lo que ve.” (Diana Maffia. En contra de las dicotomías. Feminismo y epistemología crítica)
Poner en duda la hipótesis del patriarcado es tirar por la borda muchos estudios que vienen de la antropología y de la sociología, es, de alguna manera, cagarse en estos estudios. Pero hay algo más grave para mí en este artículo y es que la primer idea que tira esta nota es una suerte de multicausalidad para explicar el acoso doméstico, para no aceptar la tesis del feminismo que plantea que hay una división jerárquica de los roles en la sociedad que implica coerción, en vez de aceptar esa tesis, difícil difícil tesis, la autora propone abrir el espectro de causas, decir que son muchas, pero no especificar cuáles son. ¿Habla de las clases sociales, de las condiciones económicas en las que nacemos por puro pedo, de qué causas habla? Porque en todos los estratos, en todas las clases las mujeres y las sexualidades disidentes, a veces más a veces menos, sufren algún tipo de coerción y mal que le pese a la autora, muchos consideramos que eso se debe al simple hecho de ser mujeres, gay, lesbianas o trans, es decir que nos definen y nos jerarquizan por nuestra sexualidad.
Para mí este artículo es grave porque dice que las mujeres son las perpetradoras de la violencia doméstica y da una estadística para probarlo. Hace un tiempo entendí lo que era un sistema axiomático: uno acepta ciertos axiomas o ideas y a partir de esas ideas deriva o deduce otras. Bárbaro, uno acepta ciertos supuestos, por ejemplo “Dios existe” y luego hace derivar de la idea de Dios todo un sistema moral, esto no es nuevo. Esa es una de las maneras de generar conocimiento que tenemos, aceptamos supuestos y derivamos cosas, pero esa no es la verdad. Yo puedo aceptar como verdaderos los datos que propone la autora, pero eso no me lleva inmediatamente a la verdad, porque básicamente hay un recorte de qué datos se presentan en función de qué tesis se quiere defender. Cuando la autora da datos sobre violencia en parejas homosexuales está usando ese dato para defender su tesis  de que “el patriarcado es cuanto menos cuestionable”. El idealismo con el que cierra la nota para mí es un poco cínico, pedirle a las leyes que actúen sobre todos por igual, cuando el sistema penal y el sistema judicial tienen como modelo valores patriarcales es absurdo. Cuando uno estudia historia y ve que hasta hace 100 años las mujeres no éramos consideradas sujetos de derecho (menos que menos los gays, lesbianas, travas y trans) y empieza a pensar que este sistema económico tiene 300 años como mucho y que fue inventado por hombres para los hombres, cuando aprendés que las leyes las inventaron los burgueses para defender sus intereses y no para defender los tuyos, y vos pobre ingenuo que pensás que si vas a un juzgado a denunciar a  tu jefe cagado en guita onda el señor Burns quizás tal vez alguien te escuche, pero no, porque todos sabemos que no, que si no tenés plata estás fuera del sistema judicial y penal y que el patriarcado no te va a escuchar, por eso se tiene que caer, porque es una estructura que tiene años aaaaaaaaaños de literatura, de ciencia y de datos para fundamentar su tesis de que los hombres están por encima en la escala ontológica. En un artículo super interesante, que comparto a continuación, explican cómo los mitos sobre las gorgonas sirvieron para adoctrinar a la sociedad griega en los valores patriarcales. Los invito a que lo lean.
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No puedo escaparme de mi nombre. Quisiera escribir y que nadie sepa quién es el autor. Me refugio en la idea de que las cosas bellas tienen que ser compartidas. Le tengo miedo al poder la palabra, cualquier cosa se convierte en un imperativo. Por eso el anonimato es una salida perfecta a mi miedo frente a la posibilidad de hacerme cargo de mi nombre y de que soy un algo que está y que tiene conciencia de sí.

Quiero encerrarme y esperar que el tiempo pase,
que me cubran las palabras, que los días me hablen.
Quisiera, además, poder predecir el futuro.
Busco en mis experiencias anteriores la referencia necesaria
que me permita predecir ahora qué es lo que va a suceder y cómo. 
Busco en los demás la predicción correcta y afortunada.  



Esto es como estar escribiendo un libro que tarda mil años en aparecer. ¿Qué sentido tiene nombrar las cosas si cuando no son es cuando más divertido es todo?
No sos una x, no sos una variable. Sos una costante de individuo, tenés un nombre.
Me dedico a escribir frases amorosas en el lenguaje de la lógica, mi tiempo es desperdiciado de la manera más tonta del mundo.



Ya no hay en mí el mínimo de esperanza, se agotó la espera. Temo y me angustio. Sé que no voy a volver a enamorarme. Entonces temo y me angustio. Voy a seguir besando cuerpos que a los meses van a ir cambiando. Voy a seguir dándole amor a completos extraños. Anoche me acosté triste sabiendo su respuesta: “El amor no existe, Paula, nos lo hemos inventado. El amor está sobrevalorado”. Y sin embargo la gente se enamora. Ama desesperadamente. Cree.
Yo los envidio. En mí no hay más que silencio, no hay más que vacío. Ya no queda nada en mí.
Podría preguntarte pero vas a ignorarme, vas a decirme que no hay tal cosa, que lo que hay son relaciones con un mote, que a vos los motes no te gustan y por eso más vale no nombrarnos, por eso más vale no decirnos. Quisiera transformarme en tu deseo. Una parte de mi sabe que eso no va a pasar. Sos así, no hablás más de lo necesario, no te arriesgás por cosas en vano, mi amor todavía no merece tu riesgo, tu movimiento.



No hay nada que recordar.
Sólo su mano en mi costilla,
sólo su beso de despedida.

Donde tengo una mínima esperanza en un otro ése desaparece delante de mis ojos.
Entonces me esperan años hasta que aprenda a dominar mi deseo, hasta que aprenda a perder las esperanzas, hasta que me olvide de lo que son los besos. ¿Para qué los quiero si no duran más que una semana?
A veces creo que querer a alguien es pasarle el parte de lo que hice, de lo que pienso, pero rendir cuentas no es amar. Entonces me autovigilanteo y cuando me pasan cosas buenas pienso en contárselas a x. But there is nobody out there.
En realidad x era la chispa de esperanza que sostenía en la mano cerrada tipo buñuelo. Pero las chispas no duran mucho tiempo y ésta, como las demás, terminó por desvanecerse. Ahora ya no hay motivos para inventar una chispa nueva, para prender el fósforo. Para x fui pura contingencia, lo mismo que para y.
Se terminó la era de x, no sé de quién será la era ahora, pero no es más suyo el tiempo. Me cansé de su silencio de ultratumba.
La condena es para siempre y en verdad yo no sé qué es lo que va a pasar, no sé cuál es mi eternidad. No estoy condenada a amar sombras o variables, estoy condenada, y no eternamente, a vivir y tener experiencias. No siempre voy a amar a una idea, quizás algún día ame a una persona, con todos sus aciertos y falencias.



Amor me ha sacudido el alma,
 como el viento desde el monte
embiste a las encinas.
Safo




Se terminó la era de x. No sé de quién será la era ahora, pero no es más suyo el tiempo. Me cansé de su silencio de ultratumba.

Cosifico a la gente cuando digo que los quiero. Los vuelvo un objeto de mi poseción, les quito voluntad. Los quiero en tanto los pueda programar. No tengo relaciones con la gente, sino con las ideas que me hago de la gente. Mi manera de relacionarme es vigilante desde el vamos. Creo que querer a alguien es pasarle el parte de lo que hice, de lo que pienso. Rendir cuentas no es amar.
Entonces me autovigilanteo. Cuando me pasan cosas buenas pienso en contárselas a x. But there is nobody out there.

x encuentra un libro en la web que se llama “El arte blablabla” y piensa en mandarmeló. Entonces me dice "hola" y esas cosas.

Hoy vi a x serio en la calle, saludó con la mano, sin una sonrisa. Le contesté de la misma manera, seria, respirando por la nariz, sin frenar la bicicleta. No va a ser tan facil olvidarme de x, así es este amor imberbe.



Siento que hiciste un tajo en mi pecho y me robaste el corazón.
Entonces ahora ando apática.
Yo no sé nada, salvo mi corazón expuesto.
Quizás sea mejor que no sepas destos mis sentimientos, porque creo que te asustarías como todos los demás. Entonces sólo por eso, y por el miedo, debería dejar de beber y de verte.
Vos dirás que por qué vos y no más bien cualquier otro, yo me pregunto lo mismo.
Se ve que ya no tengo muchas más palabras para nuestra historia.
Será que puede ser amor, o puede ser cualquier cosa.
He ido aceptando en estos días eso que ya me habías advertido hace tiempo: que yo no era tu tipo, que yo no era un amor, que el amor no existe y que pronto I'll get over you.
Voy a llamarme al silencio, porque una palabra tuya pesa demasiado sobre mi.


Mis granos son como yo misma, nunca terminan su cometido, nunca maduran. Pasa algo aún peor; yo los rebiento, los exprimo hasta sangrar, de modo que no quede nada por madurar. Pequeña analogía de mi comportamiento. Yo misma me vivo rebentando para sacar todo dolorosa y brutalmente, en vez de dejarme madurar.



un texto del 2011 

Creo que dibujo porque soy profundamente incapaz de hacer otra cosa. Desearía poder tocar el piano. Se sabe, si no se sabe es porque no fue justamente deducido. Pero era evidente. Envidio a los músicos. Envidio los sonidos que escuchan cuando yo paso de largo. No sé si ellos envidian lo que yo veo donde otros no ven, pero pareciera ser que la música es la posibilidad de la comunicación que tanto espero. Y no la tengo, porque simplemente la escucho. Y me esfuerzo, realmente lo hago. Me siento y le dedico tiempo a la música. Pero creo que no llego a asomarme a ningún misterio, que tanteo el terreno desde muy afuera y eso me molesta. Me deja de lado. Eso es. Es. De nuevo ser. Ser desde el dibujo y en el dibujo. Si no lo tuviera no sería. Y sin embargo no es suficiente. Me duele la vista cuando dibujo mucho. Me molesta no poder seguir y que se me entumezca la mano. Yo no tengo callos, al menos si los tuviera los miraría y me diría: “están ahí, algo hiciste”. Pero no. Y cada dibujo, no es ni un atisbo de lo que pretendo que sea. Siempre me quedo a mitad de camino. A la larga siempre termino sintiendo lo mismo; que soy increíblemente triste. Que en verdad disfruto de esta soledad que me permite vivir. Pensaba en sentir, pero yo no siento lo que otros llaman y categorizan como arte, lo vivo. Se ve que lo vivo. Que lo he estado viviendo este último tiempo más que quizás nunca. No pienso en si toda mi vida vaya a ser así, no sé por qué no me preocupa si toda la vida vaya a ser así.
POR QUÉ NO SOY CRISTIANO 
(1945)
BERTRAND RUSSELL
(Fragmento)
Reflexiones en torno al cristianismo y el sexo
La actitud de la religión cristiana ante el sexo es tan morbosa y antinatural que sólo puede comprenderse si la relacionamos con la enfermedad que atacó el mundo civilizado cuando decayó el Imperio Romano. A veces se oye comentar que el cristianismo ha mejorado la condición de las mujeres; esta es una de las tergiversaciones de la historia más groseras que puedan hacerse. En una sociedad que considera de la máxima importancia que las mujeres sigan a rajatabla un código moral muy estricto, es muy difícil que puedan disfrutar de una posición tolerable. Los sacerdotes han considerado siempre a la mujer como la tentadora, la inspiradora de deseos impuros. La enseñanza tradicional de la Iglesia ha sido y sigue siendo que la castidad es lo mejor, aunque para quienes esto les resulte imposible dejan la posibilidad del matrimonio, porque "más vale casarse que abrasarse", como brutalmente afirma San Pablo. Haciendo indisoluble el matrimonio e imposibilitando todo conocimiento del “Ars Amandi”, la Iglesia logró que la única forma de sexualidad permitida fuera dolorosa, en vez de placentera. La oposición al control de la natalidad parece obedecer al mismo motivo: si una mujer tiene un hijo por año hasta que muere agotada, no es esperable que vaya a encontrar mucho placer en el matrimonio. El concepto de pecado, tal como lo presenta la ética cristiana, provoca un enorme daño: ofrece a la gente una vía de escape para su sadismo considerada legítima e incluso noble. Pongamos como ejemplo el asunto de la prevención de la sífilis. Se sabe que si se toman algunas precauciones el peligro de contraer la enfermedad es mínimo; sin embargo, los cristianos se oponen a la difusión de estos conocimientos médicos porque sostienen que los pecadores deben ser castigados. Mantienen su actitud hasta tal punto que están dispuestos a que el castigo se extienda a las esposas y a los hijos de los pecadores. Actualmente hay en el mundo muchos miles de niños con sífilis congénita que nunca deberían haber nacido, de no haber sido por ese deseo de los cristianos de ver castigados a los pecadores. No comprendo como este tipo de doctrinas promotoras de la más diabólica crueldad pueden ser consideradas moralmente beneficiosas. La actitud de los cristianos respecto al conocimiento de los temas sexuales es sumamente peligrosa para el bienestar humano. Toda persona que considere esta cuestión sin prejuicios sabe que la ignorancia artificial impuesta por los cristianos ortodoxos a los jóvenes es extremadamente dañina para su salud física y mental; además, la mayoría de los niños, cuya única posibilidad es informarse mediante conversaciones “indecentes” , acaba considerando la sexualidad como algo malo y ridículo. No se puede defender que ningún tipo de conocimiento sea indeseable; por eso, yo no pondría ninguna barrera a la libre adquisición de información sexual. Es probable que una persona actúe con menos prudencia cuando se mantiene en la ignorancia que cuando está instruida, por lo cual es absurdo despertar en los jóvenes una sensación de pecado cuando muestran su curiosidad natural acerca de un asunto tan importante. A todos los jóvenes, por ejemplo, les interesan los trenes. Vamos a suponer que se les dice que ese interés por los trenes es malo; imaginemos que se les venda los ojos cada vez que se encuentran en un tren o en una estación de ferrocarril; supongamos que se impide que se mencione la palabra "tren" en su presencia, y se crea un misterio impenetrable en torno a los medios de transporte. El resultado no sería hacer que disminuyera su interés por ellos, sino muy por el contrario, los trenes les atraerían más aún, pero con la morbosa sensación del pecado y de lo indecente. Todo muchacho de inteligencia despierta podría llegar a convertirse de ese modo en un neurasténico. Esto es lo que ocurre con la sexualidad, pero como el sexo es mucho más interesante que los trenes el resultado es aún peor. Casi todos los adultos que pertenecen a una comunidad cristiana tienen alguna enfermedad nerviosa que es el resultado del tabú que imperaba en torno al sexo cuando eran niños o adolescentes. Este sentimiento de pecado que les fue implantado artificialmente es una de las causas de la crueldad, la timidez y la estupidez que muestran en etapas posteriores de la vida. No existe ningún motivo racional para impedir a ningún niño que se informe de los asuntos que le interesan, sean sexuales o de cualquier otro tipo. No tendremos jamás una población sana hasta que esto no se lleve a la práctica, lo cual es imposible mientras las Iglesias dominen la política educativa. Es evidente que las doctrinas fundamentales del cristianismo exigen un elevado grado de perversión ética antes de poder ser aceptadas. El mundo, según nos dicen, fue creado por un Dios que es a la vez bueno y omnipotente. Un Dios que antes de crear el mundo previó todo el dolor y la miseria que iba a contener y que, por tanto, es responsable de ello. Es inútil pensar que el dolor del mundo se debe al pecado; esto simplemente no es cierto, ya que el pecado no produce ni las inundaciones ni las erupciones volcánicas, y aún cuando fuera verdad no serviría de nada. Si yo fuera a engendrar a un hijo sabiendo que iba a ser un maniaco violento, yo sería el responsable de sus crímenes. Si Dios sabía de antemano los crímenes que iban a cometer los seres humanos, y a pesar de todo decidió crearlos, Él es el responsable de las consecuencias negativas que han traído los pecados humanos. Lo que dicen habitualmente los cristianos es que el sufrimiento es un medio para purificarse del pecado, y que por tanto el sufrimiento es bueno. Esto es, evidentemente, una racionalización del sadismo, y en todo caso es un argumento muy pobre. Yo invitaría a cualquier cristiano a la sala para niños de algún hospital para que presenciara los sufrimientos que padecen allí, y luego le pediría que insistiera en su idea de que esos niños merecen sufrir. Para poder afirmar algo así, un hombre tiene que destruir todo sentimiento de piedad y de compasión, haciéndose, en suma, tan cruel como el Dios en el que cree. Nadie que piense que los sufrimientos de este mundo son por nuestro bien puede tener intactos sus valores éticos, porque siempre está tratando de hallar excusas para el dolor y la miseria.



x avanzaba en mi vida,
como yo en la bebida.



Ami, estoy triste.
Extraño lo que nunca tuve,
las cosas que yo proyecté.
Extraño mis expectativas de un amor profundo.
Extraño cierta idea,
cierta idea de lo que era el amor.
Que ya no está más en mi,
que se esfumó.


Está bien, quedate con mis palabras muertas en el papel,
con mis manos petrificadas,
con mis pies estancados delante de tu casa,
con mis ojos vueltos hacia mi o hacia ninguna parte
porque al volverte humo ya no puedo siquiera divisarte.
Humo que sos, que fuiste siempre.
Pero tampoco exageres.
No te presenté la certeza de la muerte, ni del desamor.
No te mostré el abismo y la nada, el espacio gris y el silencio.
Fijate, esas palabras que guardaste en el bolsillo no son tuyas,
no te pertenecen.
Son el escupitajo perfecto de quien vio en vos algo que no quiso ser.


Suelto y sin nombre.
En una plaza un pájaro de pico amarillo se acerca cuando no lo miro.
Sospecho su espíritu, debe ser una belleza de canto.
La particularidad de las almas. Quisiera reencarnar en un árbol y olvidarme del espacio.
De sentir mi cuerpo de otra manera es que podría resignificarlo.
Qué cosa los animales, yo creo que sí me entienden, que sí nos comunicamos.



Voy a dedicarte el tiempo que vos dedicaste a otros.
Voy a permitirme otorgarte nombre y lugar en estas palabras y este espacio.
Voy a dejarte entrar pero sin mayúsculas.
Voy a olvidarme que los días son los días.
Que en las horas debo y tengo que tantas cosas.
Que tu calle y la mía.


Yo si pudiera dibujar, te dibujaría las manos.
Si pudiera dibujar empezaría nunca por tus dedos, sino por los nudillos (más bien estas montañitas que ahora se mueven cuando querés llegar a una cuerda).
Si pudiera dibujarte no dibujaría nunca tu pelo, sí tu nariz y, quizás, tu mentón.
Si pudiera dibujarte no te dibujaría jamás. Porque jamás me acercaría a lo que sos, ni a un centímetro. 
Y menos ahora, que decidí ensamblarte parte por parte y reconstruirte a mi gusto. 
No te dibujo porque te construyo, porque te invento en cada palabra, en cada sonido.


Si hago mi sistema que exista la variable de posibilidad, entonces reformularía todo mi discurso en base a:
“es posible que seas extirpado” o “es posible que seas eliminado del sistema” o “es posible que mi cerebro sea formateado” o “es posible que un taladro mental sea la solución para esta cabeza”.





Mi historia, la historia que me contado desde que tengo memoria, es la historia de mis amores. 
Desde que tengo conciencia pretendo el amor. Pretendo la pasión del enamoramiento, pretendo la coincidencia que me despersonalice.
Finally I found somebody who...
Not.
Jamás hallaré nada porque mi deseo se va moviendo como misma me muevo. 
No hay posibilidad de salirme de este juego de las personas, de no estar en este cuerpo. 
No sé si quisiera salirme. Qué pretensión boluda es querer aislarme del tiempo.                                                          
Me as pathetic.
Yo como un pato, que anda por todos lados.



"En principio"...
Hablando de reconstruir tales y tales pensamientos. Ordenarlos.
Ponerlos uno detrás del otro.
Decir "si, entonces...", una vez más mi vida son los condicionales.
Hablar jerárquicamente, ordenadamente.
Hablar y no decir nada. Ni principio ni fin.
La aparición del infinito, mi condena.



¿x, podría escribirte un mail, una carta?
Una carta guerrera, que no diga nada.
¡O sí! Que hable de la misoginia y el machismo extremo.


"La luna me está mirando, yo no sé lo que me ve"
Luna, luna llena,
mi espalda colgante te llama, te reclama.


Me gusta porque me ha hecho escribir de nuevo en las palabras que ya no digo, pienso ni escribo.
¿Dónde está la poesía que salvaba mis mañanas?
Me la comí toda esperando que se hunda, suponiendo tontamente –tonta yo- que las letras sólo están cuando yo no estoy, cuando decido vivir.
Después que muera pueden surgir todas entre mis papeles y taparme entera.

Muerte y putrefacción, condición previa de la transmutación.
Morir en mi mundo de ser y pudrirme en todo lo que digo y hago.
Entonces, sólo entonces, cuando coma mi propia carne muerta voy a poder abrir los ojos y buscar la claridad.
Tengo el hedor propio del moribundo y el vino asienta mi malestar y lo cubre así me duermo.
Debe ser que estando dormida todas mis partes muertas, las que ahora busco reconocer, salen a flote de mi cabeza, ya sin restricciones de orden y tiempo; y se desarrollan, pasan, se permiten ser así terminan de morir y me dejan resucitar en paz.
No tanta paz, mi paz siempre se interrumpe, sólo que periódicamente.
No es este el momento de la turbulencia, es el momento de verme caer.

Behind the trees, the soul.



Lo que para vos ha sido nada, para mi ha sido todo.
Lo que para vos no ha dicho nada, para mi ha dicho que el mar no es azul, que mi lápiz ya no dibuja y que la catástrofe azotará todos los tiempos del mundo minúsculo éste.




Como para no acordarme de la limitación exacta, el día exacto en que entendí la noción de invención que desarticuló esa fantasía que creía que era el mundo. Entonces el mundo había dejado de ser lo dado y supuesto, comenzaba a ser mundo para mi.

Tengo una historia terrible para contarte. Un día de esos que crucé a hacer los mandados de noche, de birra y puchos, y quizás alguna servilleta de papel para los mocos de otros, vi una lucecita prendida en tu ventana. Supuse que era una luciérnaga, pero la verdad es que pocas veces vi una luciérnaga más que en la ruta cuando viajo de noche para casa con mi padre en el auto. Sospeché que las luciérnagas no deben brillar tanto y que en verdad siempre que uno ve una luz pequeña piensa que es una luciérnaga, en vez de pensar que es un espejito que refleje un foco o una mini linterna que dejó un gnomo colgando desde una persiana.
El asunto es que bajé la vista y vi al gnomo. No era escosés y colorado, no. Era sólo un tipito hecho en dibujitos, un tipito hecho en dibujitos que no tenía rostro ni dedos, tenía un palito por cuerpo y un redondel (círculo, la gente dice círculo) por cabeza. El gnomo no me habló, sólo me pateó el pie bien fuerte, me señaló la cajita de fósforos que tenía a su izquierda y la abrió despacito para mostrarme los botones luminosos que tenía guardados. La cajita decía “para la dama y el caballero, con minutero y segundero, botoncito para prender las cabecitas de las personitas”.
Un día, vas a ver,
voy a juntar cada mínima ínfima partecita de tu nimiaboca
que no diste ni me ni te ni sonreíste
y voy a dejarla cuidadosamente bajo la baldosa
donde termina la escalera que conduce al comedor.
Pero, como siempre, el comedor no está o se esfumó.
Como se esfuma todo en esta casa,
casa de barro quisieras, casa que sea quisiera yo.



No sé qué pasó con la ceguera del mundo, pero ahora hay una sola persona con los ojos huecos tanteando el terreno; y soy yo.


Lo que me molesta es el tiempo, pero no la hora. Lo que me molesta es el tiempo perdido o mirando de reojo, de costado. Pispeando que alguien se acerque, que te diga la hora, que te muestre el reloj en su muñeca.
Lo que me molesta además son los ojos idos, siempre idos, pero no la mirada perdida, no hablo de eso. Me molesta la postura, esta espalda, esta manera derecha de esperar para nada.
Esta manera mentirosa de mirar una lista que no significa nada y que cambia como cambia el segundero en el reloj en su muñeca en su cuerpo que no es su cuerpo sino que es el que yo invento. No te inventé, todavía no. Esperame un cachito más y te invento todo, desde tus uñas mal comidas hasta tu pelo. Que en esto de andar inventando a las gentes me he vuelto especialista, y si por un segundo bajé la postura y encorvé la espalda, enseguida me volvió el imperativo de la rectitud con la que me he propuesto caminar por estos días.
Me voy a sentar entonces, con esta postura cansadora y ajena. Tengo que buscar en un cajón, el segundo, donde guardo las chucherías, con qué hilos habrá que coser otro pulóver que me ate a la silla.